Con esta provocativa y conmovedora colección de ensayos, un crítico de nuestro tiempo responde a las profundas cuestiones que plantea el mundo visual. Cuando John Berger escribe sobre cubismo, no sólo escribe de Braque, Léger, Picasso y Gris, sino de ese milagroso momento al inicio del siglo xx cuando el mundo convergía alrededor de un prodigioso sentimiento de esperanza. Cuando analiza el trabajo de Modigliani, ve el amor infinito que se revela en las alargadas líneas de la figura pintada. Recreándose desde el Renacimiento hasta la conflagración de Hiroshima; desde el Bósforo hasta Manhattan; desde los tallistas de un pueblo en Francia hasta Goya, Durero y Van Gogh; y desde experiencias personales de amor y pérdida hasta el más importante levantamiento político de nuestros días, este libro nos incita a mirar con la misma tolerancia, coraje y compromiso moral con que mira el autor. No es fácil calificar a alguien como John Berger (1926-2017): historiador del arte, novelista, poeta, pintor y periodista, fue, por encima de todo, escritor, así como una de las voces críticas más influyentes y originales del mundo contemporáneo. A través de una prosa que brilló por su sensibilidad poética y su inquebrantable compromiso político, dedicó su vida a explorar las conexiones secretas entre el arte y la resistencia, la experiencia campesina y la modernidad, la vida, la sensualidad, la memoria y la muerte. Formado como pintor en la Central School of Arts de Londres, en 1962 abandonó Inglaterra para instalarse en un pequeño pueblo de los Alpes franceses, desde donde produjo una obra vasta y diversa que abarca novelas, poemas, ensayos, obras de teatro, películas, colaboraciones fotográficas y performances, y a través de la cual revolucionó nuestra forma de relacionarnos con la historia del arte y plasmó su compromiso con el campesinado europeo. Al fijar su mirada en la dignidad humana para convertirse, según sus propias palabras, en un «secretario de la muerte» que escarbaba en su archivo para rescatar historias del olvido y analizar el poder que las imágenes tienen sobre nosotros, Berger nos enseñó a ver con una profundidad y una empatía que siguen resultando imprescindibles.